Ficha:

  • Nombre: Aguja del Midí (3842m).
  • Situación: Alpes franceses. Zona de Chamonix.
  • Punto de iniicio:Ascenso en teleférico a la Aguja del Midí. Descenso a pié desde la Plana de la Aguja (2310m.) hasta Chamonix (1033m.)
  • Desnivel: 1277 m. desde la Plana a Chamonix.
  • Duración: Como 2h30min. y un recorrido de 7,3 km. a través de los Grands Bois.

  • Mapa de Situación:

7.1 km, 00:00:00

  • Descripción:

Por fin la METEO nos anuncia despejado para la mañana del día 31 de agosto. Último día de nuestra estancia en Chamonix y nuestra última oportunidad de contemplar el macizo de Mont Blanc. Durante el desayuno en familia el dueño del chalet nos dice que la mañana está soleada en los picos, aunque Chamonix amanece envuelto en la niebla. Hay que darse prisa. Con la furgoneta nos desplazamos rápido al parking del teleférico de la Aguja del Midí. Debido al fin de la temporada y a las lluvias recientes apenas hay gente esperando a subir a la aguja. En pocos minutos nos encontramos en la cabina que salva los 1200 m. que nos separan de la Plana de la Aguja del Midi, primera estación del teleférico. Nuevo salto y nos encaramamos a los 3842 m. de la aguja del MIDI. El día está espléndido en los altos. Nada se escapa a nuestra vista. Es un verdadero goce para los sentidos. No paramos de apretar el disparador de la cámara. Tenemos prisa por dejar grabado lo que estamos viendo, no sea que de nuevo aparezcan las nieblas, que las vemos al acecho abajo en los valles. En la alta montaña la situación meteorológica puede cambiar en diez minutos.

Continuamos con las telecabinas a la estación italiana de HELBRONNER (3420m..). Navegamos encima del mar blanco que constituye el Glaciar de Geants. Por fin a nuestra derecha contemplamos la cumbre del Mont Blanc. Uno de nuestros colegas recuerda su dura experiencia en la ascensión a la cumbre mas alta de Europa, hace ya muchos años. Las fuerzas casi al límite de lo imposible. Cómodamente sentados en la cabina del teleférico nos parece que la cumbre está al alcance de cualquiera. Mil metros nos separan de ella.

Desde la estación de Helbronner el valle italiano de Aosta está a nuestros pies. Queremos reconocer la cumbre del Cervino o Matterhorn en la distancia. El glaciar de Geants, blanco como la leche, se desparrama hacia el valle de Chamonix por el glaciar de Tacul. En sus partes bajas los glaciares se presentan sucios de tierra y piedras. Monte Rosa, Grandes Jorasses, Mont Blanc du Tacul, Mont Maudit y decenas mas disputan por hacerse un sitio en el soberbio paisaje. ¡UNA DE LAS SENSACIONES MAS INCREIBLES DE NUESTRA VIDA! Son las doce del medio día y nuestro estómago se hace notar. De la plataforma de la estación del Helbronner descendemos al glaciar, un poco apartado de la bulliciosa masa de turistas italianos, y allí mismo desenfunfamos nuestros ibéricos y descorchamos nuestro Goyo Garrido. La suma del placer visual y del placer que nos está produciendo el almuerzo hace que una jota se escape de nuestras gargantas. Creo que hemos batido el record Guinness de canto de jota en altura:

Y EN LO ALTO DE LOS ALPES SOÑÉ

QUE LA NIEVE ARDÍA.

Y POR SOÑAR IMPOSIBLES SOÑÉ

QUE TU ME QUERÍAS.

¡¡RIAU,RIAU!!

Unas turistas italianas nos sacan unas fotos de recuerdo. Nunca habían oido una jota brava, y menos a 3420 m. de altura.

Cuando decidimos volver son las 14,30 horas; nos encontramos deseosos de montaña. Decidimos bajar a pié a Chamonix. En la estación de la PLAN DE L’AIGUILLE tomamos el sendero de descenso atravesando LES GRANDS BOIS hacia la CASCADA DE DARD. Una vez pasado el CHALET hotel de la Plana nos internamos en los Grands Bois para ir descendiendo los 1200 m. de desnivel. El sendero serpentea izquierda derecha por un verdadero laberinto zigzageante que en ocasiones se asoma al precipicio para enseñarnos el preciso valle de Chamonix.

Como unas dos hora y cuarto nos lleva alcanzar de nuevo el PARKING del teleférico, a donde va a finalizar nuestro camino. Ya en el parking no podemos menos de volver la vista hacia el macizo. La técnica de los teleféricos ha puesto a vista de cualquiera las grandes cumbres alpinas. Es como una profanación diaria de un espacio que fue virgen y que hoy visitan diariamente centenares de personas. Nosotros acabamos de pagar nuestra cuota de culpablidad. No hay rincón en este mundo, por muy escondido que sea, a donde no llegue la destrozona mano del hombre. Protestamos hipócritamente por ello, pero no dejamos de beneficiarnos de ello.

  • Fotografías:

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